La primera historia es pues la de Floritchica, y arranca desde su niñez. Ella es una “niña de las flores" (1): su madre, pastora en las montañas, independiente y autosuficiente (2), sucumbe ante los encantos de un pastor que después se fue avec le Seigneur y nunca más volvió.
Floritchica niña se dedica a correr por el campo, la poitrine au vent, y un día conoce a un muchacho que será su maestro en la iniciación aux mystères de la liberté (3), Groza, que más tarde se convertirá en haiduc. El nos explica lo que quiere decir haiduc:

"C’est l’homme qui ne supporte ni l’oppresion ni les domestiques, vit dans la foret, tue les gospodars cruels et protege le pauvre". (4)

Los dos niños, se rebelan contra un destino no deseable, que habría atado a la niña a preparar su ajuar y esperar el día de su boda y al chico a la tierra de un señor, e intentan liberarase de la “bassese de la vie paysane, faute de travail esclave et de plaisirs mesquins” (5). Se dedican a correr por los campos, tocando la flauta, contándose historias (como la del ratón que quería casarse con la hija del viento).
El aprendizaje de Floritchica se completa con las visitas al chantre Joakim, amigo de Groza, que enseñará griego a la muchacha.
Pero “on s’écarte pas impunement de la vie imposée par la mediocrité”.
El hijo del señor de las tierras, el coconache Manolaki se encapricha de Floritchica y Groza se enfrenta a él. Es el primer paso en su camino de “haiducie” y los dos amigos tienen que separarse, porque un acto así no puede quedar impune. Groza tiene que huir, aunque, antes de marcharse empuja a su amiga a seguir luchando.
Quel dommage que la femme ne soit pas faite pour vivre la vie de haidouc”, dice Groza.
Floritchica cuenta después su encuentro en el bosque con Cosma, y cómo, después de devolver al bosque lo que había recogido en él (a su hijo, a Jeremie),
"je me suis mis la masque de la fausseté et disparus dans le monde, d’òu je vous reviens sincère, prête à faire tout le bien et toute le mal nécessaire à ce monde. Voilà ce que je suis" (6).
No hace falta que nos cuente cómo regresó a la vida de haiducie porque ya lo sabemos si hemos leído la historia de Cosma: Hace su aparición acompañando al arkonte samurakis y encuentra a su hijo Jeremie retenido en palacio. Así que cuando la banda de Cosma va en busca del prisionero y da muerte al Arkonte ella pasa naturalmente a formar parte de los haiducs.



Por rango, es el turno de Elie, le sage, el sensato. Floritchica le da la palabra y él comienza:
"Je suis venu habiter dans les bois pour y rencontrer la justice qui se sauvait de la ville."(7)
La historia de Elie es también la historia de sus hermanos, Cosma y Kyra (a los que el lector de Istrati ya conoce).
Los tres son muy distintos: Cosma arremete con todas las mujeres que se ponen a su paso y es castigado por su padre, Kyra es coqueta y despilfarradora, pero también generosa y desinteresada. La vida familiar, llena de servidumbres e injusticias despierta la ira de los tres hermanos por causas distintas. Elie observa lo que le rodea y es él quién convence a sus hermanos para enfrentarse a la injusticia.
Un día, hartos del yugo paterno, los hermanos deciden robar a su padre y partir en haiducie. (La historia de Kyra sólo se menciona, ya la hemos leído). Pero es una haiducie “descafeinada”, Cosma y sus hombres no dan remedio a los oprimidos, solo alivios pasajeros. Sólo nos cuenta un momento de acción desinteresada, de lo que debería ser el comportamiento del verdadero Haiduc: el ataque contra el Aga, el obispo y el boyardo, el opresor, la iglesia y el poder económico, que se habían reunido en casa de su padre para celebrar una de sus habituales fiestas en las que abusaban de jovencitos arrancados de los brazos de sus madres.
“Venganza, bendita seas por el descanso que aportas al corazón del haiduc”.



Le sigue el relato de Spilca, el monje.
Antes de convertirse en monje y antes de ser haiduc, era barquero en el paso del río Bistritza. Esto es importante porque significa que Spilca es un hombre libre, no un campesino atado a la tierra del boyardo de turno. Su historia comienza cuando se enamora de una joven, Sultana, de la que también está enamorado el intendente de la región, el “logofat” Costaki y en toda la zona se sabe que “la jeune fille qui attire son attention ne peut pas lui echapper”.
Spilca tiene que luchar no sólo contra él sino contra la fatalidad. Sultana se lo advierte: “Je serais ton malheur”. A pesar del enfrentamiento con el señor delante de todo el pueblo, durante la hora (8) del domingo, y de pensar que ha salido vencedor, el malvado Costaki persigue a Sultana por el bosque, la arrastra tras de sí y “s’est ri d’elle”. La joven no puede aguantar tal ofensa y se suicida. Es la venganza lo que impulsa a Spilca a ponerse fuera de la ley y matar al logofat. Una vez cumplida su venganza Spilca se retira la monte Athos, donde observa cómo los poderosos viven a su antojo.
C’est là-bas que je suis devenu haidouc



A continuación escuchamos el relato de Movila, el vataf (9), que va a hablar en cierto modo en nombre de toda la banda. Floarea le da la palabra:
"Parle, en ton nom, au nom de nos compagnons, dont tu es plus près de nous et qui sont plus près de toi que de nous. Ton histoire doit être à peu près la leur" (10).
Y Movila comienza: “Je suis devenue haidouk malgrè moi”.
Su familia estaba bajo la protección de un buen boyardo, bondadoso y comprensivo con los campesinos.
Antes de morir, el viejo boyardo pronunció las siguientes palabras en una fiesta campesina:
"Boiar ou opincar (11), nous sommes égaux dans l’autre monde. Sur la terre l’un vaut l’autre. Et si “Pierre” tient le sceptre, alors que “Paul” se plie sous le joug, cen’est pas parce que Dieu le veut, mais parce que l’homme le veut, l’homme qui est injuste, cruel et avide. Contre cet homme nous devons nous révolter et l’écraser, car la mechanceté n’est pa l’oeuvre de Dieu".(12)
Y ese hombre injusto y cruel fue su propio hijo, su heredero, que redobló los impuestos, anuló los derechos de los que gozaban los campesinos gracias al anciano señor, y suplantaó a las autoridades poniendo en su lugar a extranjeros advenedizos.
Cuando las injusticias se hacen insoportables, el pueblo entero decide que lo mejor es huir a las montañas y se pone en camino. Además corre le rumor de que los turcos están avanzando por el país. Andando con la caravana que escapa del pueblo, Movila recuerda las palabras del buen boyardo y, con la bendición del pope de la aldea, se va en haiducie, y se une a la banda de Cosma.
Pero al lado de Cosma no hicieron más que cosas pequeñas y Movila lo que quiere es participar en algo más grande. Sus últimas palabras son coreadas por el resto de los hombres.



La réplica a Movila es el relato de Jeremie. También a él, que nos ha estado contando estas cosas, le llega el momento de hablar. Jeremie se proclama hijo del bosque, haiduc puro, nacido en libertad.
"Je suis haidouk né, non pas fait. ma mère: la forêt. Ma vie: la liberté. Bébé de deux ans, je fus découvert par Cosma sur une route sauvage. Je ne pleurais pas, j'étais seulemente étonné. Cosma me mit dans sa besace et nourri avec du jus de viande et du vin" (13).
Orgulloso de su independencia, desprecia a los que se someten y se resignan.
Como ya conocemos su historia (porque nos la ha contado antes, en el final de Oncel Anghel) nos cuenta un episodio de su estancia como prisionero en casa del Arkonte Samourakis.
En una ocasión intentó que sus compañeros de esclavitud se rebelaran contra su señor. Pero nadie se atrevió a seguirle. “Ça va mal avec le mal, mais cela pourrait être pis sans le mal”, esa era la excusa; la cobardía, el servilismo y el miedo, es lo que mantiene a los hombres en la esclavitud.
Jeremie habla con cierto excepticismo y dureza:
"Nous ne sommes pas faites tous de la même pâte. Celui qui souffre moins du joug que de la perte de sa liberté, qu’il reste enchaîné: je n’irai pas l’en tirer. La liberté demande à être defendue; et je ne sais pas qui haïr, qui mépriser davantage, celui qui supprime la liberté ou celui qui a peur de la défendre: je ne suis haidouk que pour les haïdoucs!" (14).



Una voz suena entonces entre las filas de los hombres que han escuchado atentos el relato de Jeremie: “Et moi, je suis haidouc pour défendre les esclaves”.
Es uno de los compañeros el que habla. El de más edad de la banda.
"C'était notre doyen d'âge, mais personne ne l'aurait dit, car sa riche crinière d'un noire bleu, n'avait que peu des cheveux argentés. Sa denture broyait les olives avec leurs noyaux. Sa déarche, droite, faisait trembler le sol. Il avait un passé de héros" (15).
El haiduc responde con firmeza al discurso de Jeremie. El forma parte de ese rebaño humano al que el joven desprecia. Hijo de esclava, pero bastardo de un noble, a los diez años escapó al bosque y formó parte de las bandas de Iancu Ianu, de Tudor Vladimirescu (16) y finalmente de la de Cosma.
"Tous les trois ont été des tyrans, et moi, leur esclave (...) Je l'ai fait parce que... j'avais peur."(17)
¿Cómo van a ser valientes los esclavos cuando durante siglos se les ha fustigado con el látigo o hecho ahorcar? El anciano termina así: sea en la llanura o en el codru, en todas partes hay señores que mandan.



El final de la novela son tres líneas solamente, como una caída de telón:
"La nuit, lourde de brouillard, tombait mollement sur le Vallon obscur. Dans la grotte aux ours on ne distinguait plus les visages des haiducs."(18)


1. Copil florilor, expresión rumana para referirse a un hijo ilegítimo, calcada al francés "être venue des fleurs".
2. Estos orígenes libres son importantes porque configuran de alguna manera el carácter de Floarea.
3. Pág. 325.
4. Pág. 327.
5. Pág. 333.
6. Presentation des haïdoucs. p.??
7. Presentation des haïdoucs. p. ??
8. Baile típico rumano, que se baila en corro con ocasión de cualquier fiesta.
9. Vataf significa comandante o capitán.
10. Presentation des haïducs. p.???
11. De opinci, las alpargatas del campesino rumano.
12. Presentation des haïdoucs. p???
13. Presentation des Haidoucs, p 429.
14. Presentation des haïdoucs. p?
15. Presentation es haïdoucs. p.434.
16. Los dos son haiducs reales, "históricos" y a la vez legendarios.
17. Presentation des haïdoucs. p
18. Presentation des Haïdoucs. p. 437.