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La obra literaria que Istrati deja escrita es una veintena de libros, en su mayor parte de carácter autobiográfico, además de gran número de artículos periodísticos de los que no vamos a ocuparnos aquí, pero que no hay que olvidar, porque nos demuestran que Istrati, antes de ser "romancier français contemporain" como ponía en la cubierta de sus novelas en Francia, era escritor rumano. Sus escritos nos llevan desde Rumanía, por las dos orillas del Mediterráneo, hasta Francia, en busca de la amistad y de la belleza que pueda quedar en un mundo lleno de injusticas, cardos y otras malas hierbas.
Istrati escribe cuatro novelas aisladas: Les chardons du Baragan, Los cardos del Baragán, donde el autor pinta el ambiente de las revueltas campesinas de 1907, a través de las vivencias de un niño, Matake, arrastrado por el torbellino de la miseria y el inconformismo, personificados en los cardos que atraviesan la llanura rumana; Nerrantsula, historia de amor imposible entre una joven y sus dos pretendientes, un griego y un rumano; TsaTsa Minka, otra historia de amor centrada en la existencia de los habitantes de la desembocadura del río Sereth; y La familia Perlmutter, que se desarrolla mitad en Rumanía, mitad en Egipto y cuenta los avatares de la familia que da título a la novela y la suerte de sus cinco hijos.
Además está el libro-testimonio Vers l’autre flamme, sobre sus impresiones tras el viaje a la URSS. Escrito a la manera de un diario de viaje, en él arremete contra los aspectos negativos de la sociedad soviética pero también contra los de la sociedad burguesa. Y un libro más de "confesiones", elaborado a partir de materiales diversos: Pour avoir aimé la terre.

El resto de sus novelas se agrupan en varios ciclos, ya apuntados por el propio autor, que presentamos aquí, por comodidad, tal y como aparecen en las obras completas de reeditó la editorial Gallimard en el 68 y no por orden de publicación:

- Les recits de Adrian Zograffi: Kyra Kyralina, Oncle Anghel, Presentation des haïdoucs y Domnitza de Snagov.
- La jeunesse d’Adrian Zograffi: Codine, Mikhail, Mes departs, Le pêcheur d’éponges.
- La vie d’Adrian Zograffi: La maison Thüringer, Le bureau de placement, Mediterranée. Lever de soleil, y Mediterranée. Coucher de soleil

Esta división se podría simplificar en dos: uno lo compondrían los Relatos de Adrian Zografi y otro contaríaexternal image loscardos.gif toda la Vida de Adrian Zografi. Uno de los criterios en los que se basa esta división es la figura del narrador, pero no es válido cien por cien, porque también durante la Vida Adrian se convierte en auditorio y deja hablar a los demás. Y porque además en Mes departs el narrador no es Adrian sino el propio Panait. Pero aún así puede servirnos como punto de partida.
La lectura aislada de las novelas es posible pero el lector se quedaría muchas veces sin saber quién es tal o cual personaje que se menciona o sin entender episodios que están ligados con lo que se contó en otra de las novelas; y es que la obra de Istrati es una especie de saga-culebrón, en la que los personajes se pasean de una historia a otra.
En el ciclo de los Relatos, Adrián, esa especie de transfiguración del propio Istrati, es todavía joven para podernos contar su propia vida y se dedica a escuchar la vida de los distintos personajes con los que se cruza, les cede la palabra.
Así, escuchamos a Stavro, viejo amigo de la familia, contarnos la historia de su madre y de su hermana Kyra, antes de contar la suya propia: Kyra Kyralina es la historia de dos mujeres, madre e hija que se rebelan a su condición de mujeres sumisas y se dedican a disfrutar de la vida, a dar fiestas y agasajar a sus huéspedes. El castigo por disfrutar de su libertad es la muerte de la madre y la separación de los dos hermanos. El resto del relato es la historia de Dragomir/Stavro, que buscará a su hermana Kyra por tierras turcas a la vez que va perdiendo de la inocencia y conociendo el mundo.
Después toma la palabra el tío Angel, que en el lecho de muerte le cuenta a su aventurero sobrino la historia de su desventurada vida. Cuando el tío muere, recoge el testigo Jeremie y nos conduce de la mano al mundo heroico de los haiducs, de sus aventuras, de las luchas por la liberación de su pueblo y de su desaparición. Pero de todo esto nos ocuparemos más adelante.
En las novelas que componen la Vida es Adrián quién cuenta sus aventuras, sus viajes, sus encuentros porexternal image 28667806-0-m.jpg el mundo, en busca de la amistad, desde la infancia a la adolescencia y desde oriente a occidente.
Los textos de la infancia están sobre todo dedicados a la amistad y son evocaciones relacionadas con recuerdos de su tío Dimi, de su primer amigo, Codine, de su primer patron, Kir Nicolas, y de su encuentro con Mikhail. En Mes départs, de asumido contenido autobiográfico, Adrian/Panait cuenta su aprendizaje en la taberna de Kir Leonida, la historia del capitán Mavromati, que le regaló su primer diccionario de rumano, y el primer viaje tan ansiado hacia otro país, en Diretissimo.
En Le pecheur d’eponges Adrian es narrador-héroe (entre l’amitié et le bureau de tabac) o compañero de otros personajes de los que nos cuenta sus aventuras (Bakar (1), Inmortalité) o testigo de las confesiones de amigos encontrados en sus viajes (Le pecheur d’eponges, Sotir), todos "vagabundos heroicos" que recorren el mediterráneo.
Le sigue en la serie la novela realista La maison Thuringer, ambientada en la Braila de principios de siglo XX, que cuenta la historia de una rica familia de comerciantes con los que Adrian trabaja cierto tiempo, a la vez que el joven entra en contacto con los movimientos obreros y se estrena como periodista.
En Bureau de placement seguimos los pasos a Adrian y a Mikhail por el Bucarest de la época, con el auge de los movimientos socialistas y con una serie de personajes que los críticos comparan con los retratos humanos de El Asilo de noche de Gorki.
Decepcionado por la vida miserable que tiene que llevar para sobrevivir Adrian vuelve a seguir a Mihail en un nuevo viaje a Egipto, que se nos cuenta en Mediterranée, lever du soleil: el encuentro con el viejo judío Moussa y la búsqueda de su hija Sarah que les llevará hasta el Líbano; y que supone un elogio del mediterráneo.external image mimage.php?a=9028430636&s=BK&n=159439
El volumen siguiente es Mediterranée, coucher de soleil escritor), con el que se acaba la historia de Adrian y sus viajes por Oriente, en vísperas de la guerra (que se publicó el mismo año de la muerte del mundial, cuando decide emprender camino hacia Occidente. El volumen contiene seis relatos: Une soirée theatrale a Damasc, Qui est l’autor de Hamlet?, Moines du Mont-Athos, Les passions du Lac-salé, Mort de Mikhail et L’appel de l’occident. En ellas seguimos a Adrian desde Damasco al monte Athos en busca de Mikhail, su estancia en el balneario de Lacul Sarat, su último viaje a Egipto. Poco después los amigos se separan y Mikhail se embarca rumbo a Rusia. El último relato nos situa a Adrian en Bucarest retomando su actividad como redactor en un periódico socialista antes de decidir marcharse a París.


(1) A diferencia de los otros relatos, en este el narrador se llama Panait y no Adrian