ESCRIBIR EN OTRA LENGUA.
Muchos son los casos de escritores que adoptan otra lengua que no es la suya para escribir: Joseph Conrad, Samuel Beckett, Fernando Arrabal, Ismail Kadaré, Eugen Ionesco, Salman Rhusdie, Romain Gary... Y muchos también son los motivos que conducen a abandonar la propia lengua. Unas veces por prestigio, como en el caso de muchos escritores de países del oriente europeo, que usaban el francés porque esa era la lengua de la cultura (y de la alta sociedad, la civilización...), o por motivos estéticos, otras por cuestiones políticas, exilios, guerras...
Si tenemos en cuenta además que el francés ha sido la lengua de la cultura en toda Europa hasta la mitad del siglo XX y la lengua impuesta en su empresa colonial en gran parte de Africa o en Asia, no resulta extraño constatar que una serie de escritores decidan adoptar el francés como vehículo de expresión literaria.
Si les littératures francophones existent en tant qu'entité autonome, il doit bien y avoir des traits communs entre Anne Hébert, Amin Maalouf, Leïla Sebbar, Milan Kundera, Patrick Chamoiseau ou Andreï Makine. Pourtant, selon le professeur de l'Université de Fribourg, ce qu'ils ont en commun c'est le fait d'écrire en français, et dans un français qui n'est pas leur langue maternelle ou pas uniquement. Ces écrivains "venus d'ailleurs", sont responsables, en grande partie, de la bonne santé de la littérature française contemporaine[[#_ftn1|[1]]].
La tradición francófila y francófona en Rumanía ha dado sus frutos a lo largo de varios siglos. A finales del siglo XIX y principios del XX encontramos a autores, o autoras en su mayoría que cultivaron una poesia llena de influjos romanticos y postromanticos, como Hélène Vacaresco (1866-1947), que expresa en francés su amor por la tierra que nunca volvió a ver y para la cual "cette adoption d'une langue étrangère, cet abandon de la langue d'origine seront l'objet d'un profond remords"; Iulia Hasdeu (1869-1888); Anne Elisabeth Brancovan, condesa de Noailles (1876-1933); o Marta Bibesco (1889-1973). Algo que les une a todas ellas es su origen aristócratico. Paralelamente a la literatura, también se orientan hacia Francia otros artistas: pintores, como N. Grigorescu, escultores, como Brancusi, o músicos, como Enescu, cuya ópera Edipo se escribió sobre un libreto en francés.
En el siglo XX esta francofonía se expande en direcciones diversas y la adopción del francés está relacionada cada vez más con el exilio, cuyas formas y causas son variadas: el vagabundear cosmopolita, el exilio voluntario o político, sobre todo durante el periodo comunista.
Pero sigue resultando incómodo situar entre ellos al hijo de una lavandera y de un contrabandista, sin estudios, vagabundo impenintente y autodidacta.
¿Cómo una persona que ni siquiera tiene estudios secundarios puede llegar a escribir (y publicar) en una lengua de gramática compleja y fonética enrevesada?. Istrati quiere aprender francés para leer. Y lo aprende diccionario en mano, confeccionando largas listas de palabras desconocidas, leyendo, igual que aprendió el griego (aunque en ese caso se dedicara más a escuchar que a leer). Hay en La taverne de Kir Leonidas, en Mes départs, un pasaje en el que, delante de un periódico, descubre que ni siquiera conoce su propio idioma, y el capitán Mavromati le regala un libro, "un biblios, la biblia": un diccionario. Ese ansia por querer conocer, por entender lo que la gente que le rodea dice o escribe es lo que le lleva a aprender idiomas. La primera vez que ve a Mikhail el chico está sentado en un rincón de la panadería de Kir Leonidas, leyendo un libro, en francés. Eso fascina al joven Adrian/Panait, más aún por el contraste que supone ver a alguien en harapos que ni se molesta en quitarse las pulgas de encima porque está leyendo, y encima en francés. Istrati aprende francés leyendo a Fenelon, a Balzac y a Romain Rolland con ayuda de un diccionario[[#_ftn2|[2]]].
Los primeros manuscritos de la etapa suiza están en rumano, pero en ellos ya encontramos muchos temas y personajes que aparecerán en sus futuras obras.
En 1921 Romain Rolland intenta convencer a Istrati de que tiene que escribir, pero Istrati contesta: “N-am nici o incredere in franceza mea”[[#_ftn3|[3]]] [No tengo ninguna confianza en mi francés], pero el escritor le contesta: “Important este sa ai dorinta de a scrie- in indeferent ce limba” [lo importante es tener ganas de escribir, no importa en qué lengua].
Hubo muchos que en su momento dijeron que los textos que Istrati pasaba a imprenta eran reescrituras totales de sus manuscritos, llenos de faltas de ortografía, de concordancias, de palabras inventadas, y es cierto que sus textos pasaron por manos de correctores antes de ser publicados; "manos amigas[[#_ftn4|[4]]]", como aparecen mencionadas en la correspondencia de Istrati y Rolland. ¡Normal! ¿Quién puede pretender que una persona que confiesa tener que consultar el diccionario cada vez que duda al escribir una palabra, sin que falte un acento, escriba correctamente a la primera?:
[Je] suis encore aujourd'hui à ouvrir cent fois par jour le Larousse pour lui demander, par exemple, quand on écrit amener et emmener? Mais c'est l'enfer! J'avance comme une taupe obligée de monter un escalier brûlant. Et je souffre dans tous mes pores, ne sachant presque jamais quand j'améliore et quand j'abîme mon texte[[#_ftn5|[5]]].

Pero lo que es cierto es que en ese corsé de la lengua aprendida Istrati va dejando resbalar palabras en rumano, sin traducir, o calcando expresiones, frases hechas... Hubo quién dijo que esto era un modo de tapar lagunas en su francés. pero lo que ocurría no es que no supiera cómo se dice esto o lo otro, lo que buscaba Istrati era mayor expresividad.
Muchas veces la palabra rumana se traduce a pie de página. Cuando no es así, se nos explica lo que significa, antes o después de usarla. A veces nos encontramos con palabras rumanas no traducidas ni explicadas, que entendemos a través del contexto. En muchos pasajes se advierten traducciones más o menos literales de expresiones o frases hechas rumanas, como cuando un personaje explica que es hija ilegítima dice "être venu des fleurs" que es en rumano ser un "copil din flori", y también encontramos alteraciones en el orden de las palabras, que no son errores de sintaxis sino calcos de estructuras rumanas. Además Istrati modifica la ortografía de las palabras rumanas para que el lector francés pueda hacerse una idea de la sonoridad de un nombre o un objeto y así en lugar de encontrar haiduc tenemos haidouc, o en lugar de ciobaniţa leemos tchobanitza[[#_ftn6|[6]]], o traduce los nombres propios, como el Vallon Obscur o la Grotte aux ourses, o como le lac de l'allemand es lacul neamtului.
Pero no se limita a incluir palabras o expresiones del rumano sino que recurre en muchas ocasiones a refranes, canciones o poesías populares, en rumano o traduciéndolas al francés:
Je suis celle qu'on ne prend pas
je suis l'ame qui se livre.
Il n'y a pas de Dieu tyran,
mon coeur ne connaît poit de péché.../
Sunt craiasa din poveste,
sunt cu dat nu cu luat
dumnezeu despot nu iese
sufletu'mi nu-i cu pacat...[[#_ftn7|[7]]]

Normalmente la introducción de términos rumanos se hace con intención de dar un toque afectivo, por ejemplo, los apelativos cariñosos tsatsa para mujeres o nené para los hombres, pero también a veces en sentido peyorativo, como cuando unos niños se burlan del sombrero de una dama venida a menos llamándole catchoula.
Los nombres de comidas, de bailes, de vestimentas también están en rumano, (o en turco, o en griego). Y muchos de los personajes colectivos: boyards, opincars, potera, ciocoi...
Istrati sigue enamorado de las palabras de su lengua materna y a veces prefiere la palabra rumana aunque exista un equivalente francés. La introducción de un matiz, de un giro de frase inusual más que una falta de atención es algo buscado[[#_ftn8|[8]]].
Cuando Istrati deja pasar al rumano el texto se hace más interesante. Uno empieza Los Cardos del Baragan y aparece el sonido del caval[[#_ftn9|[9]]], y uno no sabe lo que es ni cómo suena, y entonces hay que contarlo, y la escritura se hace más plástica y hasta es capaz de imitar la música para que podamos hacernos una idea. O si encontramos a niños peleando por un trozo de mamaliga tenemos que averiguar qué es eso y saber a qué sabe, cómo huele, de qué color es...
Este es uno de los motivos por los que traducir a Istrati es muy complicado. ¿Cómo guardar el colorido y los matices de la lengua de Istrati? Cuando cayó en sus manos alguna de las primeras traducciones de sus novelas en rumano se indignó y decidió hacerlas personalmente, y, una vez terminado el trabajo, confesaba que no se trataba de una simple traducción sino de una reescritura. ¿Para qué traducir al rumano párrafos enteros que explican al lector francés lo que es la potera[[#_ftn10|[10]]] o el dor cuando eso ya lo sabe el lector rumano?.
“Mos Anghel nu e o traducere ci o scriere romaneasca. O consider egala celui frantuzesti. Aici graiesc in limba mea (...) si sa nu vie acesti soltici sa-mi vorbeasca cu ifos despre “gramatica” din Mos Anghel, decit atunci cind vreunul dintre ei va fi intrat la stapan ca mine, la virsta de treisprezece ani si va fi izbutit, totusi, dupa un sfert de veac de “hamalic”, sa scrie frantuzeste si sa traduca in romaneste mai bine de cum am reusit, ori de cum n-am reusit eu.[[#_ftn11|[11]]]

[Mos Anghel no es una traducción sino un escrito rumano; lo considero igual al francés. Aquí hablo en mi lengua (...) y que no venga ningún XXXXXX a hablarme con ínfulas sobre la gramática de Mos Anghel más que cuando alguno de ellos haya entrado a servir como yo, a los trece años y que, tras un cuarto de siglo de trabajar duro (vagabundeo), acabe escribiendo en francés y traduciendo al rumano mejor de lo que yo he conseguido o he dejado de conseguir.]


[[#_ftnref1|[1]]] Popa-Liseanu, D. "Bons baisiers de l'étranger". Actas del coloquio del AFI (L'Année francophone internationale) de 2001.
[[#_ftnref2|[2]]] Este acercamiento a la lengua a través de la literatura lo señala la profesora Popa-Liseanu como algo habitual hasta que los métodos de aprendizaje de lenguas se llenaran de "textos directos"
[[#_ftnref3|[3]]] Cum am devenit scriitor. p. 23.
[[#_ftnref4|[4]]] Esas manos amigas son Jean Richard Bloch y Jacques Robertfrance.
[[#_ftnref5|[5]]] Istrati, P. Oeuvres, vol 4. Paris, Gallimard, 1968, p. 7.
[[#_ftnref6|[6]]] La u rumana aparece como ou, la ţ como tz, la ş como ch, c seguida de e o i como tch...
[[#_ftnref7|[7]]] Oncle Anghel, pp 275-276.
[[#_ftnref8|[8]]] Cum am devenit scriitor. p 27
[[#_ftnref9|[9]]] Flauta rumana, sobre todo usada por los pastores que con ella acompañaban la doinas.
[[#_ftnref10|[10]]] Los enemigos del haiduc, los encargados de darle caza y detenerle.
[[#_ftnref11|[11]]] Prólogo de la edición bilingüe rum/francés a Oncle Anghel. “Cititorilor mei din Romania” Editura minerva 1987.