- EL CICLO DE LOS HAIDUCS

Este trabajo va a profundizar en la novela Presentation des haïdoucs, que es la novela central del ciclo de los Haiducs. pero no se puede hablar de Presentation des haïdoucs sin hablar un poco de las otras dos novelas, esto es, sin contar quién es Cosma y quién es Jeremie; y no sabemos quién es Cosma si no hablamos del tío Ángel y de Adrian Zografi o de Kira Kiralina, y Presentation des haïdoucs se queda coja si no mencionamos Domnitza de Snagov, porque es su continuación y en ella se nos cuenta qué ha pasado con todos esos haiducs que nos han contado sus historias.
Istrati, que mantenía una correspondencia fluida con Romain Rolland[[#_ftn1|[1]]], le cuenta al francés sus intenciones de escribir este ciclo:
París 8 de Enero de 1924:
El tercer y último volumen de los relatos de Adrian Zografi se va llamar los Haiducs y lo escribiré y publicaré a finales de este año... Los haiducs fueron en Rumania, durante la ocupación turca y griega, jóvenes que se levantaron contra el opresor. Abandonaron sus aldeas huyendo al bosque, desarmados, aprovisionados de grano u animados por toda la población. Desde los bosques caían sobre los opresores, los mataban y saqueaban. El dinero lo repartían con el pueblo. Estos guerreros nacionales eran a veces abatidos en las luchas con la potera. No voy a escribir un relato fiel y patriótico como hizo Elena Vacarescu[[#_ftn2|[2]]]. Voy a mostrar lo que siento de humano en estos hombres, sobre todo cuando en nuestra familia hay un antepasado real: Cosma. El nombre de Cosma, que no figura en el grupo de los Haiducs, me va a servir para cambiar la atmósfera sombría de Oncle Ángel y para crear un cierto equilibrio...[[#_ftn3|[3]]]

El ciclo de los haiducs deriva de una historia de la familia de Adrian: Su tío Ángel está muy enfermo, él va a visitarle y el tío le relata la historia de su vida, de cómo a la felicidad le sucedió el desastre más completo y la ruina: el destino fatal le hace perder su casa, a su mujer y a sus hijos, y él, derrotado, se dedica a beber y a dejar que el tiempo pase. Hacia el final del relato aparece un personaje en la habitación, Jeremie, al que Adrian no recuerda, pero al que ya conoce, pues Jeremie le salvó la vida de manera muy misteriosa cuando él era muy pequeño. El tío Ángel le pide a Jeremie que le cuente a su sobrino la historia de Cosma y es desde aquí desde donde nos interesa a nosotros.
J’aurais voulu te donner un exemple de la folie humain en te rancontant la vie de Cosma, le père de Jeremie et un de nos parents eloignés. Je ne me sens plus de force pour une si longue histoire... Un jour, Jeremie pourra te la raconter lui-même, mieux que moi...[[#_ftn4|[4]]]

Jeremie, antes de ponerse a hablar, se toma su tiempo para comer y beber. Transcribo el fragmento más o menos completo porque me parece que nos da uno de los retratos del haiduc mítico, como un gigante, de apetito voraz y sed inagotable, de modales toscos y brutal en sus gestos, pero franco y directo.
(Jeremie) de sa besace tira un pain d'un kilo, un gros morceau de jambon entrelardé, un énorme oignon et un coutelas. Puis, prenant place sur le banc, l'incroyable personnage écrasa l'oignon d'un coup de poing, éventra le pain en long et en large, déchiqueta le lard e, faisant signe à Adrien de l'imiter, il se mit à s'envoyer sous e dent d'énormes bouchées. (...) Au bout d'une demi-heure, le pain, le lard, l'oignon et la moitié du vin avaient pris le chemin de son gosier.
Lorsqu' Adrien souleva la tête, Jérémie fumait sa pipe et souriait sous ses moustaches fournies. Le jeune homme le regrada comme on regarde un monstre impossible. A ce regard, Jérémie répondit en bougeant vivement ses sourcils blancs, sa crinière grise et le bonnet qui se reposait dessus comme une meule de foin en miniature. Ses gros yeux noirs, limpides comme ceux d'un enfant, étaient le seul gage d'amour dans cet amas de férocité: ils parlaient le plus confiant, le plus sincère des langages amicaux. Le reste n'était que bestialité, avec cette barbe sauvage, ces habits rigides et boueux, cette chemise sale au col noué d'une ficelle, et ces pattes d'ours faites pour assommer un boeuf. Et comme si Adrian avait besoin d'une autre preuve de férocité pour compléter le cadre, Jérémie empoigna l'oka remplie de vin, la vida d'un trait et, en guise de respiration, enfonça ses mâchoires dans le rebord du vase, mordit dans la terre cuite comme on le ferait dans du pain, mâcha le morceau arraché et cracha sur la table les débris broyés.[[#_ftn5|[5]]]

Y después de esta escena a la que Adrian asiste fascinado, Jeremie se dispone a contar: sus primeros recuerdos en el bosque, junto a la banda de Cosma, su padre, y de Elie, su tío, temidos haiducs, el caracter alocado de su padre y el comedido y sensato de su tío; su ingreso en la banda como bandido; el golpe en el que cae preso, el reencuentro con su madre, la liberación y el final de Cosma.
“Le plus anciende me souvenirs” dice Jeremie “se passe au commencement de la terre, la terre lointane de ma plus lointaine enfance, voici soixante-dix ans révolus”. En aquella época (que se identifica con el tiempo sagrado del mito), él no sabía que era hijo de Cosma.
Al alcanzar los once años Elie, le hermano de Cosma, revela al muchacho quiénes fueron sus padres, y cómo se conocieron en un sendero en mitad del bosque. Más tarde, Floritchica, la joven pastorcilla que encandiló a Cosma con su belleza dejó a un niño de tres años en mitad del camino, antes de que los haiducs aparecieran por allí.
Después de remontar el hilo de sus recuerdos, Jeremie cede la palabra al mismo Cosma, que también contará algunos episodios de su infancia (y que son ecos de Kyra Kyralina y Presentation des Haïdoucs) y a Elie, que contará algunas de las aventuras y los estallidos amorosos de su hermano.
Esta "folie erotique" de Cosma es lo que le mueve pero también lo que va a perderle: tras una incursión en las posesiones del arkonte Samourakis, Jeremie es hecho prisionero. A la corte del griego llega un día una mujer, que no es otra sino Floritchica, la tchobanitza madre de Jeremie. Este reencuentro va a hacer que las cosas se precipiten. Cuando los haiducs vuelven a liberar y vengar al muchacho, la mujer se va también con ellos. Cosma recupera a la muchacha que un día le volvió loco: es muy hermosa, y también inteligente, valiente y astuta. Y el haiduc esta vez enloquece de amor y también de celos: celos que le llevan a querer acabar con todos aquellos que alguna vez se han acercado a Floritchica, y a la vez celos o envidia de esa mujer que vuelve a aparecer y se hace dueña y señora de su bosque, de sus haiducs y de él mismo, y que además tiene razón. Cosma poco a poco va dándose cuenta de que su final está cerca; porque además ha soñado con su muerte y su urzita[[#_ftn6|[6]]] le había avisado. Y mientras pasea solo por el bosque tiene un encuentro fatal con la potera y muere. Cosma no tiene la muerte heroica que es el final de todo haiduc; su muerte es absurda. Esto le derriba del pedestal de la leyenda, le hace más humano y nos gusta más.
En la última novela de los Relatos de Adrian Zografi, Domnitza de Snagov, Jeremie asume el papel de portavoz de los haiducs comandados por su madre, Floarea Codrilor. Ella quiere transformar al haiduc-ladrón en haiduc-patriota, implicándole en los acontecimientos políticos de dos de los principados rumanos, Valaquia y Moldavia. En esta novela el “yo” del personaje que contaba su historia se convierte poco a poco en un “nosotros” del héroe colectivo.
Al principio de la novela los haiducs de Floarea se dirigen a una cita con otros grandes haiducs del país para convencerles de que renuncien a esa “haiducie” primitiva que no da resultados a largo plazo y le ayuden en su plan de despertar al campesino de su ancestral resignación:
Venez, amis, sur les sommets du Faucon, près de la source de Tazlau. Ce n'est pas moi qui vous appelle, c'est la soufrance du pays. Vous êtes des patriotes, j'en sui sune. Vous avez des braves qui vous obéissent en hommes libres. J'en ai moi ausssi (...) Nous sommes des hèros, nous agisson comme des assassins et nous mourrons plus mal que les chiens. Assez![[#_ftn7|[7]]]

Para ello Floarea decide no esconderse más y abrir las puertas de su casa en Snagov a todo aquel que quiera sumarse a su plan.
J'ai tenu à Snagov, près de Bucarest, une maison qui fut en son temps fréquentée par ce qu'on nomme "l'élite du pays". Cette maison existe encore, et elle m'appartient. C'est là-bas que j'ai fait de la haïdoucie à ma façon, c'est à dire: le plus de bien au peuple, le plus de mal à ses ennemis, mais sans me mettre hors lal oi; Au contraire, protegée par elle. Question de malice féminie. J'espère la retrouver, et avec vous, si vous le voulez, car la meilleure haídoucie est celle qui plie leslois à sa besogne[[#_ftn8|[8]]]

En esta “maison des haïdoucs” se reunen gentes influyentes, políticos de la causa unionista y se discute sobre la transformación de rumanía en una sociedad moderna.
Esto atraerá los odios de los sectores más conservadores. Cuando parece que todo va bien un ataque imprevisto que rodea toda la casa provoca la estampida de los haiducs y su vuelta a las montañas. Los compañeros se dispersan y terminan por sufrir la suerte de todo haiduc: la muerte. Jeremie, el único superviviente de aquellos acontecimientos, lo cuenta y revive todo, como narrador de la historia que es.
Podríamos considerar que Cosma nos habla del haiduc mítico, fuera del tiempo y del espacio, más apegado a lo que la tradición nos cuenta, que Presentation des Haïdoucs nos ofrece distintos retratos del haiduc y sus razones para serlo y que Domnitza de Snagov nos habla de los haiducs en la historia.
De las tres novelas la que menos me interesa (y la que menos me gusta) es la última. La crítica de la época la recibió con menos entusiasmo, quizá por sus pretensiones de novela-histórica, demasiado “literaria”, y criticó debilidades en la trama narrativa. El mismo Istrati confiesa en un amargo prólogo que la escribió con "peu d'élan":
Alors que je m'evertuais à décrire des horreurs turques et grecques du temps de l'occupation, le gouvernement roumain exterminait la population de cette "Grande Roumanie" qui n'était plus occupée maintenant par personne (...)Alors l'amour pour mon oeuvre diminua, j'abrégeai ce que j'avais à dire sur le passé[[#_ftn9|[9]]].

A pesar de esto, es en Domnitza de Snagov donde se nos presentan retratos de haiducs reales y donde se abre la puerta a las baladas tradicionales, que están presentes a lo largo de toda la novela como un leiv motiv, donde todo empieza y acaba con una “chanson haidouceste”.


[[#_ftnref1|[1]]] Y que a mi me recuerda a la de Van Gogh con su hermano en lo apasionado.
[[#_ftnref2|[2]]] No he encontrado la obra ala que Istrati hace referencia.
[[#_ftnref3|[3]]] Cum am devenit scriitor. p... (la traducción es mía).
[[#_ftnref4|[4]]] Oncle Anghel, p.
[[#_ftnref5|[5]]] Oncle Anghel. p. 160-61.
[[#_ftnref6|[6]]] La urzita es la mujer que teje y disponde los hilos del destino de la vida de un hombre.
[[#_ftnref7|[7]]] Domnitza de Snagov, p....
[[#_ftnref8|[8]]] Domnitza de snagov. p. 45.
[[#_ftnref9|[9]]] Prefacio de Domnitza de Snagov.